El Desayuno de Trabajo de Videojuegos que celebramos en Networking Activo hace algunas semanas sirvió para destacar algunos de los puntos fuertes de este sector al alza, que factura más de 1.200 millones de euros al año (2010) y que mantiene una salud envidiable a pesar de la crisis. Reveladoras conclusiones sobre los nuevos públicos que se están creando en torno a la cultura del videojuego. Wii ha contribuido activamente a expandir el ocio digital entre mayores de edad, mujeres, padres y madres, etc., pero una vez superado el boom de la consola de Nintendo, los juegos en redes sociales están causando furor.
Existe, no obstante, una singular situación: los hardcore users tienen una percepción extremadamente apocalíptica de estos juegos sociales. Creen que son el diablo, pues quitan tiempo de desarrollo a proyectos tradicionales. Pero nada más lejos de la realidad; estos juegos suaves aportan más a la industria de lo que la “perjudican”. Lo primer y más destacable es el incremento en facturación. La misma Zynga facturó 850 millones de dólares en 2010 “vendiendo” juegos en Facebook y aprovechándose de los micropagos.
Casi 1.000 millones en facturación por una sola empresa… Es un affaire a tener en cuenta claramente. Luego está otro punto no menos importante: los juegos sociales son para todos los públicos y en su concepto más minucioso. Quien antes no había tocado una videoconsola en su vida juega hoy a FarmVille o a Mafia Wars como el mayor experto. La democratización que estos juegos sociales han conseguido para la industria del videojuego no tiene precedentes, y sumada también la social expansión de la Wii, genera un marco excepcional para el sector.
Además, un alto porcentaje de este público de nuevo cuño quizás se quede en Facebook, nunca compre una Playstation y tampoco pague por ampliar su pecera en Fish Ville. Pero en algunos años habrá quien termine transformándose en hardcore gamer a partir de su primera toma de contacto con los videojuegos sociales. Y es que no está de más recordar que quienes hoy se proclaman jugadores tradicionales también comenzaron disfrutando con juegos inicialmente ligeros como el Tetris. Puede darse una evolución similar.
En estadística, el retorno de inversión que generan estos juegos sociales es extremadamente variable. Se estima que los jugadores de juegos sociales pagan en un 4 por ciento de los casos. El uso de monedas virtuales contribuye a generar una facturación mayor. Además, se está prodigando el modelo de negocio free to play, que capta rápidamente la atención de los usuarios y genera beneficios de quienes más atraídos se sienten con el producto. Es el freemium aplicado a los videojuegos.
Las grandes majors del videojuego no son estúpidas y saben que este modelo de negocio da sus frutos a corto-medio plazo. Electronic Arts ha lanzado versiones gratuitas de sus sagas principales (Fifa, Battlefield, etc.), Ubisoft ha puesto en Facebook una de sus licencias más exitosas de la presente generación (Assassin’s Creed), desarolladores que han participado en productos de primer nivel como Grand Theft Auto se lanzan ahora a la producción de juegos sociales con nuevas empresas…
Por otra parte, la llegada de Google+ es todo un hito, la plataforma social de Google ha integrado videojuegos a través de Google Games. Con videojuegos como Angry Birds, Zynga Póker o Dragon Age Legends, el servicio está atrayendo a más de un gamer de pro y congregando a los consumidores ocasionales ya comunes en las redes sociales.
Facebook no recibió con sorpresa este anuncio. Tal fue la reacción premeditada de la plataforma de Mark Zuckerberg, que a pocas horas lanzaron mejoras palpables para su servicio. Ahora deben enfrentarse de tú a tú con una red social similar, de gran potencial, y no combatir en un terreno completamente libre como antaño.
De consumarse esta evolución, la población activa jugadora y consumidora de juegos para consolas y PC crecerá significativamente en los próximos años. Y a más público, mayor volumen de negocio. Todos ganan con los juegos sociales. No hay perdedores. Si algo tengo claro es que la industria se va a beneficiar con ellos. No hay más vuelta de hoja.
Buscar trabajo en Internet es una tarea que está a la orden del día. Los desempleados en búsqueda activa de empleo tienen en Internet una herramienta útil para conseguir resolver su situación. Muchas son las ofertas de trabajo que nunca llegan a ser publicadas en ningún periódico o web de clasificados de empleo adjudicándose en privado, pero Internet se ha convertido en la fuente de información más relevante a la hora de conseguir un puesto de trabajo ¿Quién no conoce o ha utilizado en alguna ocasión con mayor o menor éxito portales de empleo como Infojobs, Infoempleo, etc.? Prácticamente todo el mundo está al tanto del funcionamiento de estas webs, pero todavía pocos se plantean exprimir al máximo el potencial de redes sociales profesionales como Linkedin.
La primera cuestión obvia y lógica es cuidar nuestro perfil profesional online. Con cuidar me refiero a completarlo al máximo, a que incluya todos nuestros datos académicos y profesionales. De nada sirve un perfil en Linkedin si no muestra ni fotografías ni experiencia profesional o académica. Difícilmente una empresa se va a fijar en nuestra trayectoria si nosotros mismos no somos capaces de mostrarla. Un elemento que ayuda mucho a demostrar ese carácter proactivo que tanto piden las empresas es integrar en nuestro perfil profesional en Linkedin nuestras otras redes profesionales (Twitter, SlideShare, etc) para compartir contenidos. Pero ojo: solo hazlo si en éstas cuidas lo que dices.
A la hora de potenciar nuestra agenda de contactos es conveniente seguir una serie de estrategias. En primer lugar, siempre recomiendo utilizar las opciones de búsqueda de Linkedin para captar contactos que nos sean conocidos y estén especializados en nuestro sector empresarial. Desde mi punto de vista la mejor estrategia es conseguir que la mayoría de nuestros contactos pertenezcan a nuestro mismo sector profesional. Las búsquedas de profesionales deben realizarse periódicamente entre los nuevos contactos de nuestros contactos. Ten en cuenta que a más contactos compartidos, mayor presencia en la red profesional y mayores oportunidades laborales.
Tras buscar primero y después conectarnos con nuestros contactos profesionales de confianza, aquellos con los que hemos trabajado o estudiado y con los que tenemos un mayor trato offline, vendrán poco a poco las recomendaciones profesionales, que tanto mejoran nuestro perfil en LinkedIn de cara a conseguir un empleo.
Las recomendaciones sobre nuestro perfil profesional deben ser :
Otro aspecto importante y propio del networking online es la organización de los contactos. La red social profesional Linkedin es una herramienta extremadamente útil para organizar nuestros contactos a través del sistema de etiquetas, si manejas un número extenso de contactos organizarlos se vuelve algo fundamental. Es fácil, intuitivo y rápido. Basta con crear una etiqueta con profesionales de un sector donde nos gustaría / podríamos trabajar y mantenerlo al día. Con las etiquetas podemos, por ejemplo, clasificar responsables de recursos humanos que localicemos, ordenar las empresas que están haciendo procesos de selección, etc.
Una vez que hemos completado estos pasos lógicos, podemos acudir a la herramienta de búsqueda de trabajo y utilizar palabras claves de nuestro sector para obtener resultados. Si has preparado to perfil siguiendo los anteriores consejos, basta con que busques en Linkedin la empresa que publica la oferta de trabajo, localices a la persona responsable de RRHH o a quien publicó el anuncio y contactes con él / ella ofreciéndote tú de manera directa con un mensaje personalizado y profesional. O mejor aún, puedes pedir que un contacto mutuo, que sea de tu confianza y con una alta reputación profesional en el sector os presente con unas palabras personales.
Bien es cierto que el mejor escaparate para mostrarnos como profesionales es el perfil, pero nuestra actividad online también influirá positivamente. Reconozco que cuando estoy realizando un proceso de selección de personal me fijo mucho en el carácter pro-activo del candidato. ¿Cómo ser pro-activos en Linkedin? Es fácil. Nos encontramos con los grupos, que podemos buscar en la red social para posicionarnos en aquellos que guarden relación con nuestra actividad profesional. De nuestra participación podemos extraer varias cosas: una, sinergias profesionales con otras personas, dos, demostrar que somos activos; y tres, estar en “el escaparate” que utilizan los cazatalentos.
Cómo he dicho en múltiples ocasiones, no basta con participar a secas: que se vea que estamos interesados de verdad en nuestro sector profesional. Los grupos de Linkedin son el espacio perfecto para demostrar nuestro carácter proactivo, sobre todo aquellos más vivos y sujetos al debate (siempre por supuesto guardando las formas y evitando el spam y demás malas prácticas).
Si queremos destacar y demostrar conocimientos, podemos convertirnos en expertos cualificados en nuestra área de actividad profesional participando activamente en la zona de “Respuestas” (servicio de preguntas y respuestas en LinkedIn).
Una norma básica, la de participar activamente en la Web 2.0, que en ocasiones muchas personas se olvidan. Espero que estos consejos, sean útiles para quienes hoy por hoy andan buscando trabajo y creen como yo en el potencial de las redes sociales profesionales. ¡Suerte a tod@s!
Os comparto el clip de vídeo con motivo del 5º aniversario de Twitter donde me hacen una micro entrevista para LaSexta Noticias Tv (con fecha 21 de Marzo 2011).
Aparezco a partir del segundo 20.
Una de las conclusiones más relevantes que se extrajo del Desayuno de Trabajo sobre Social Media guarda inmensa relación con la fuerte expansión de los medios sociales durante estos últimos años. Mejor dicho: con la expansión del número de profesionales que se dedican a controlar los medios sociales para terceros y la importancia en ocasiones excesiva que estos conceden a las diferentes redes sociales.
Es lo que denominamos “sobredimensión del social media“, esto es, dotar a los canales sociales de un protagonismo excesivo. Este efecto se produce cuando creemos que una red social nos va a dar mucho más de lo que realmente es viable en la actualidad y no analizamos el entorno. Es, a fin de cuentas, el “efecto moda” de las redes sociales que se está produciendo en este último par de años.
No son pocos los empresarios que me han desvelado sus ganas de tener presencia en las redes sociales casi “porque sí”, sin tener verdaderas razones de peso (clientes segmentados, oportunidades de negocio reales, etc.) que justifiquen la inversión. Éste es el primer paso para que se produzca la sobredimensión del social media como canal de promoción para productos o servicios.
El segundo paso se da cuando los community managers prometen resultados que verdaderamente no se pueden cumplir. Y es que la falta de sistemas de medición universalmente aceptados por toda la industria, la novedad de los soportes y su constante evolución nos llevan a pensar que difícilmente vamos a poder realizar promesas claras en cuanto a los objetivos a cumplir. A día de hoy se puede hacer mejor o peor social media, pero nunca prometer con total seguridad un número de ventas.
Cuando las cosas salen mal y esas promesas no se cumplen (algo más habitual de lo que se piensa), se produce un efecto negativo sobre el cliente (o efecto de tierra quemada), que comienza a desconfiar del social media como canal de promoción. Es aquí cuando la sobredimensión y burbuja del Social Media adquiere su máximo valor y cuando se produce el efecto más negativo para las redes sociales por esta desconfianza que se genera.
Pese a que las redes sociales son actualmente una moda generalizada que por supuesto va a permanecer muy presente en nuestro día a día futuro, no podemos olvidar que Internet está lejos de ser un medio globalmente distribuido. Norteamérica y Europa concentran el mayor número de IP’s por metro cuadrado del globo, mientras que zonas del planeta como África están muy por debajo de la media.
Aunque nos cueste reconocerlo, Internet todavía no es un medio global. Los países del tercer mundo siguen sin acceder a la red y mucho menos a las redes sociales, por lo que no podemos hablar de éstas como el soporte global por antonomasia. Será en todo caso el soporte de los países del primer mundo (donde por otra parte se concentra el consumo), pero bajo ningún concepto un soporte global.
De ahí parte la sobredimensión, que también se produce por otros factores como la expansión de la profesión del community manager, que no es para nada homogénea (formación por cursos diferentes, formación y autodidacta, formación espontánea, etc.) por los múltiples perfiles que convergen. No es más que una reflexión en voz alta para que analicemos un poco el mercado y seamos sinceros con nosotros mismos. Mucho cuidado con las burbujas, que luego explotan con duros resultados.
El ciudadano 2.0, ese ser que conoce perfectamente los entresijos de Internet y la sociedad de la información, que día tras día crea, comparte y consume ocio digital, consultando páginas web y trasladando esa sabiduría digital a sus conocidos influyendo en las decisiones de compra propias y ajenas con sus opiniones sobre productos y servicios. La red es el nuevo pozo documental de los consumidores donde verter sus libres opiniones ante las decisiones de compra.
La agencia Grey y la división alemana de Google han acuñado un término que se ajusta perfectamente a la definición de este humano hiperconectado. Lo denominan “homo connectus“, en relación al “homo sapiens“, porque hemos pasado de estar atentos al conocimiento y crecer con él y a través de él, a permanecer conectados cada día a las redes telemáticas.
Obviamente, esta decisión de utilizar este término “homo connectus”, puede que no esté avalada por los expertos en evolución humana, pero es cuanto menos significativo que desde algunos frentes ya se comience a considerar al hombre hiperconectado como una nueva variable en la escalera del progreso, escalera que se ha desarrollado durante miles de años y que está ante un nuevo peldaño.
Puede sonar a ciencia-ficción, pero el ordenador, los diferentes tipos de dispositivos móviles, los iPhone, iPads, etc, se han transformado en una herramienta indispensable en el día a día de quienes estamos en contacto con la red. Y no solo de los apasionados por la tecnología: la expansión de Internet de alta velocidad es una demanda de gran parte de los ciudadanos digitales.
Los ciudadanos digitales, hacemos uso pleno de Internet como soporte para documentarnos ante nuestras compras. Estamos dando los pasos previos hacia ese “homo connectus” que comentan. Efectivamente pienso que todavía necesitamos dar muchos pasos para llegar a la plenitud del término.
Por ejemplo, no podemos hablar de “homo connectus” cuando una buena porción del uso de Internet se queda en lo que conocemos como primer mundo, y en la periferia no solo no tienen acceso en casa, sino que ni siquiera existen centros para conectarse a la red. Tampoco podemos hablar de “homo connectus” cuando Internet de alta velocidad es un lejano sueño en los medios rurales y así podríamos seguir con la limitación de las tarifas de movilidad, etc. Hay poca inversión por parte de las empresas de telecomunicaciones y estas a su vez tienen ganas de atacar a la neutralidad de la red.
No soy quien para hablar de estadios en la evolución humana, pero creo que todavía faltan pasos para conseguir la plena conectividad que debería definir el “homo connectus”, porque un cambio como tal no solo se produce por el mero hecho de documentar nuestras decisiones en lo que leemos en la red, sino también en integrar el entorno digital en nuestro día a día del hogar (domótica), etc. Ése será el verdadero “homo connectus”.
La sociedad evoluciona muy estrechamente de la mano de la tecnología. Aunque algunos consideran que el hombre es quien da los saltos y que la tecnología no es más que un mecanismo o un instrumento que se amolda a nuestros deseos e inventiva, lo cierto es que crecemos en el tiempo y en el espacio modificando nuestras conductas cuando interactuamos con los avances tecnológicos. Las redes sociales son un ejemplo de cómo los nativos digitales y los cercanos a estas generaciones están adquiriendo hábitos muy diferentes al de sus progenitores.
Esto me lleva a pensar en el perfil del nuevo consumidor, el que navega a diario por Internet para consultar noticias, leer blogs, adentrarse en foros y comentar las actualizaciones de estado de sus conocidos en las redes sociales. Kantar Worldpanel ha presentado un estudio titulado “Una oferta diferente para el consumidor de hoy” en el que define las principales características del consumidor del siglo XXI.
Somos inquietos, expertos, únicos y tecnológicos, según el informe, que reconoce el potencial de Internet como canal de comunicación óptimo para conseguir los productos que deseamos. Y no solo como soporte para obtener información directamente de páginas web de críticas de productos o de comentarios en foros, sino también para comprar: el 14 por ciento de los hogares encuestados admite haber comprado productos de “gran consumo” desde la red.
Así, a los perfiles tradicionales de consumidores Kantar Worldpanel añade ahora los e-consumers o consumidores electrónicos, que acostumbran a conectarse a Internet tanto desde casa como en el trabajo y que acceden a información sobre productos a través de portales web. Son los consumidores que forman parte del presente y que el marketing debe comenzar a tener en cuenta si desea evolucionar.
Las redes sociales juegan un papel definitorio en este sentido, ya que aquí es donde las recomendaciones adquieren especial valor. Lo que antes los foros promovían con usuarios aparentemente anónimos y separados a miles de kilómetros, las redes sociales lo acercan a nuestro quehacer diario con nuestros amigos más inmediatos comentando nuestras acciones.
Pregunta: ¿Os habéis decantando alguna vez por un producto o servicio (ordenador, restaurante, viajes, lugares de marcha, etc.) al leer el comentario de algún agregado de vuestras redes sociales? Seguro que os sorprenderéis al analizar vuestras respuestas.
Más en la red.
No lo voy a negar: buena parte del éxito de las redes sociales se debe a la pasión que los jóvenes, nativos digitales, han puesto sobre este asunto de las redes sociales. Viven y conviven a diario en estas webs 2.0 propias del Internet que nos conquista hoy, y residen en estas plataformas con amigos, familiares y conocidos, interactuando entre sí como en la vida real o más bien cómo un complemento a esta e inventando nuevas formas de relacionarse.
Las redes sociales nos han cambiado la forma de ver el mundo, de actuar día a día. Ya cuando nos conectamos por la mañana no miramos primero el correo electrónico, nos conectamos a Facebook para responder lo que nos han escrito en el muro quién se durmió más tarde que nosotros o quién se ha despertado temprano. Al menos así lo anota un estudio realizado por las consultoras Oxygen Media y Lightspeed Research, que analiza el perfil del consumidor de redes sociales y se centra en el uso que ellas hacen de estas plataformas.
Un tercio de las mujeres de entre 18 y 34 años admite conectarse a Facebook recién levantadas incluso antes de ir al baño, según este estudio que contó con la colaboración de 1.605 personas consumidoras de redes sociales de manera habitual. Sondeando a conocidas he podido comprobar que esta afirmación, por increíble que parezca, es una realidad, especialmente en aquellas chicas que cuentan con acceso a Internet desde el teléfono móvil que ni se mueven de la cama para esta primera consulta matutina.
De hecho, esta encuesta especializada en las chicas apunta que un 57 por ciento de las encuestadas admite que habla más con sus amigos y conocidos a través de la red que en el plano físico. Además, el 39 por ciento se declara “adicta al Facebook“. Luego no me extraña nada que estudios científicos equiparen las reacciones químicas del cuerpo cuando nos conectamos a una red social y cuando estamos con alguien en persona.
Por otra parte, el hecho de que las chicas encuestadas admitan que en ocasiones estarían dispuestas a organizar citas con personas que solo conocen a través de Facebook demuestra que la red social horizontal es un “todo-en-uno” en toda regla, pues lo que a priori creció como un cúmulo de conexiones sociales virtuales generalistas, ha terminado derivando en una aplicación que vale para absolutamente todo.
Obviaré algunas conclusiones del estudio que rozan lo humorístico y que versan sobre fotos en según qué situaciones sociales, pero me quedaré siempre con aquello de conectarnos a las redes sociales a primera hora de la mañana, antes de ir al aseo, de desayunar y casi de dar los buenos días a nuestros vecinos de casa. Estos son los buenos días digitales que han nacido en el ámbito de los medios sociales.
Más en la red.
Un estudio realizado por Nielsen desvela que 3 de cada 10 españoles se guía por las redes sociales a la hora de realizar sus compras. El dato revela la fuerte presencia de estas plataformas Web 2.0 en nuestro día a día y demuestra que son zonas de influencia de formación de opinión para nuestras compras.
Así, que un 27 por ciento de los encuestados admita que recurre a las redes sociales para buscar información sobre los productos que va a comprar nos lleva a pensar que las opiniones de conocidos, familiares y amigos emitidas a través de las redes sociales son claves.
No obstante, no todo el mundo está dispuesto a emitir una opinión cuando ésta es negativa. Sólo el 26 por ciento de los encuestados reconoce haber comentado su opinión poco favorable sobre un producto, frente al 74 por ciento que reconoce opinar solo cuando tiene algo positivo que decir.
Más información | Muy Internet
Casi 20 años hace ya desde la celebración de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, un evento que supuso una grandísima inversión para todo el país en general y para la ciudad condal en particular. Lo que allí sucedió transformó a España en un producto cultural y turístico con futuro, porque las competiciones deportivas internacionales son mucho más que deporte.
Un evento de estas características como el mundial de fútbol que ahora se celebra en Sudáfrica 2010, supone, en efecto, una inversión titánica para un país que tiene la falsa idea de poder recuperarla poco a poco con el advenimiento de turistas obtenidos por la promoción, pero también un salto en cuanto a la promoción de la cultura del deporte, que se expande a través de los medios de comunicación y llega a los más pequeños de la casa. El problema en este caso es que se han construido estadios de fútbol en ciudades donde entrarán directamente en déficit y muchas de las instalaciones serán abandonadas al poco de terminar el mundial 2010.
Los sueños de convertirse en deportistas de élite llegan a la mente de cualquier niño o niña de temprana edad, pero son pocos los que finalmente siguen con esta convicción firme y logran su objetivo. Gracias a la fabricación de esta ilusión, a la creación de una educación deportiva con valores de calidad promovida a través de las Olimpiadas, España está donde se encuentra hoy en el mundo del deporte.
Y no solo disfrutamos de una Selección de fútbol que está a punto de conquistar el Mundial de Sudáfrica, sino también de un Rafa Nadal campeón de Wimbledon y número 1 del ranking ATP, de un Pau Gasol que conquista Estados Unidos con su juego en el baloncesto, de un Alberto Contador capaz de agilizar sus movimientos de ciclista para conquistar el Tour de Francia, de un Fernando Alonso motorizado e internacional, y así un larguísimo etcétera de deportistas en todos los campos cómo motociclismo, balonmano, etc, etc.
La inversión en deporte realizada antes y durante el año 1992 da ahora sus frutos, casi dos décadas después, cuando el deporte español se encuentra en la élite del panorama internacional. Somos referentes en muchos campos que jugamos en el interior del país e influyentes en otros muchos que teóricamente no son tan comunes. Vivimos una época dorada del deporte español, que por primera vez en su historia ve confluir títulos de diferentes ramas.
Alguno que otro opina que el éxito de España en el Mundial de fútbol no es más que una grata ayuda para la clase política, que arranca el verano con cierta tranquilidad mediática, pues los españoles parecen haber olvidado la crisis económica. Sin embargo, la euforia post-mundial no durará mucho y todo volverá a su cauce la próxima semana. El deporte es mucho más que una tapadera para evadir temas molestos, es un cohesionador temporal de la sociedad donde todos somos uno.
Del deporte viven profesionales de numerosos campos, desde la medicina deportiva hasta la construcción de instalaciones, pasando por la publicidad de grandes marcas, las relaciones públicas y la hostelería, por lo que el deporte puede ser considerado un indicador económico más. Quizás ahora, antes estos éxitos, muchos entiendan la inversión realizada en aquella España de 1992.
Esto demuestra que una fuerte inversión en educación, sea el campo que sea, provoca a medio plazo unos resultados positivos muy claros en la sociedad y sin duda resulta muy rentable económicamente. Invertir en educación debe ser siempre lo más importante.
Pronto llegarán las campañas veraniegas para vender conexiones 3G de Internet móvil, tarifas planas o no tan planas para teléfonos y dispositivos móviles y otros servicios relacionados con la red de redes, los millones de iPads vendidos pueden animar mucho el cotarro y la cuenta de resultados a las operadoras móviles. Que el verano no pare al internauta y que ni mucho menos frene los negocios en vacaciones. Bajo esta filosofía, la de estar conectado a las redes sociales incluso en vacaciones, nacen muchas propuestas promocionales.
Pero lo que me resulta más atractivo es que este boom por el iPad o el nuevo iPhone4 terminará por expandir las conexiones móviles. Para 2011 está previsto que dos millones de españoles utilicen la conexión a Internet de su teléfono móvil para acceder a redes sociales. En todo el globo, el crecimiento anual de acceso a Internet desde los teléfonos móviles es del 35 por ciento, según un estudio recogido en la revista TELOS.
Hombre, de entre 18 y 25 años, nativo digital, es el perfil del consumidor de Internet móvil durante los próximos años, de quien contratará tarifas planas y de quien apostará por los teléfonos inteligentes, principales artífices de esta expansión de la red móvil. No me extraña que en el mundo ya existan tres veces más teléfonos móviles que televisores…
Estas previsiones sitúan el teléfono móvil precisamente como ese aparato convergente tecnológicamente hablando que nos permite consultar audio, vídeo y texto en cualquier lugar, y que ocupa un espacio mínimo en nuestro día a día. Comenzamos viviendo pegados al teléfono como sistema de contacto y continuamos con él siempre encima, aunque dándole un uso muy diferente.
Del solo quiero un móvil para llamar hemos pasado al necesito un teléfono que permita escuchar MP3, reproducir vídeo, grabar sonido y vídeos, acceder a Internet y consultar, de manera rápida y fácil, las redes sociales. Éste es el mundo de la Web 2.0, este es el Internet que evoluciona constantemente. ¿Cuál será el siguiente gancho de la telefonía móvil?
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